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El Icono: Arte y Fe. Orígenes de la Imagen Cristiana (edición bilingüe español-inglés)
Por: Carmen Corona
Editorial: Varias         

Los iconos son imágenes complejas y misteriosas. La impresión que nos causan es con frecuencia la de que no hemos comprendido del todo su mensaje. Son la síntesis de todo un período en la historia del arte religioso y al mismo tiempo, trascienden su propio arte. Muchos historiadores y críticos han tratado de ayudarnos a leer los iconos y todos hacen referencia a esta misteriosa cualidad que tienen.

Los iconos propiamente hablando pertenecen al arte bizantino, es decir, al arte que se desarrolló en el vasto territorio llamado más precisamente Imperio Romano de Oriente y que tuvo en Bizancio, después llamada Constantinopla y actualmente, Estambul, su centro más relevante. Aunque el basileus o emperador se consideraba romano, el Imperio Bizantino era de cultura y lengua griegas. Halando más generalmente, podemos considerar los iconos como arte cristiano por antonomasia, ya que fueron los modelos sobre los que se forjaron las imágenes de todo el mundo cristiano hasta el siglo XVI.

El arte bizantino tuvo una primera época que se podría datar entre el año 527 al 726. En ésta época destaca la arquitectura y el mosaico, pero prácticamente no quedan iconos porque todos desaparecieron en la querella de las imágenes, que fue de 726 a 843. El período de mayor esplendor del arte bizantino, ésta vez con muchos iconos de gran calidad, va del 843, que es el año de la restauración del culto de las imágenes, hasta 1204, que es el año de la conquista de los francos durante la cuarta cruzada.

Finalmente, el período tardo bizantino, que se extiende desde al 1204 hasta la caída de Constantinopla en poder de los ejércitos otomanos en 1453. A partir de esta última fecha, el arte bizantino no muere, pero sí experimenta una transformación y sobre todo, se desarrollan centros regionales de arte fuera de Constantinopla. Como es lógico, el arte bizantino no se circunscribe a los iconos sino que tiene expresiones notables sobre todo en la arquitectura, en los mosaicos, que son extraordinarios, y en las llamadas artes menores. Sin embargo, no podemos en los límites de esta modesta obra abarcar todo el espectro de las manifestaciones artísticas bizantinas ni en el tiempo ni en el espacio.

No es éste el trabajo de un especialista en arte bizantino sino el cariñoso recuento de una entusiasta que ha visto, leído, viajado y contemplado con gran pasión muchos iconos que le han aportado satisfacciones indescriptibles. Es por esto que intenta comunicar a los no especialistas que ven un icono por primera vez, ese entusiasmo, en la esperanza de que por sí mismos logren descubrir la belleza inefable que irradian estas magníficas muestras del arte y de la fe.


  Formato: cms.
  114 páginas
  Encuadernación: Rústica
  Precio:$130.00
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