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NOTICIA

La Enseñanza de la Literatura
Por: Ma. Elena Romo Limón

En tiempos pragmáticos representa un verdadero reto para el docente del área humanística el transmitir el valor de sus materias sin que los alumnos cuestionen su aplicación. Se enfrenta a una generación que no tiene amor por la cultura y el arte, una generación renuente a aceptar que las ciencias exactas y la tecnología son sólo parte complementaria de la educación. Antonio Caponnetto, refiriéndose a la enseñanza de la Filosofía, señala que "Mal ubicada en el contexto curricular y a veces hasta en el horario semanal, la materia y sus docentes reciben las embestidas de la ignorancia y del totalitarismo de la praxis" (1999, pág. 187).

Una situación semejante a la mencionada por Caponnetto sucede con la Literatura, porque ha sufrido el vituperio de ser considerada como "relleno" dentro del diseño curricular. Si a la actitud de los alumnos agregamos la persistencia de algunas instituciones educativas de encomendar la impartición de la Literatura a profesores improvisados, porque se tiene como de fácil enseñanza y aprendizaje, tendremos como resultado una materia memorística que no motiva hacia la lectura, y por lo contrario, provoca aversión por esta actividad básica en el proceso educativo.

Impartir la materia de Literatura requiere de especialización docente, es decir, el profesor debe dominar nuestra lengua y la preceptiva; ser culto y apreciar la sutileza del arte; conocer la historia literaria y haber leído las obras representativas. Debe ser un apasionado y transmitir a los alumnos esa pasión por las letras, contagiarlos de tal forma que se convierta en una forma espontánea de aprendizaje y en un disfrute intelectual.

Un maestro de Literatura requiere de muchas horas de lectura, de reflexión, de análisis y síntesis. El hecho de que tenga buena ortografía y conocimientos gramaticales no le autoriza para la enseñanza de esta materia. Ciertamente el objetivo al dictar esta asignatura no es el de egresar literatos, pero sí el de formar hombres capaces de maravillarse con las creaciones humanas a través de la lengua.

Otro riesgo inminente al asignarle esta materia a quien no la conoce es el de llevar a las aulas la pseudoliteratura que abunda en nuestros días, y que no es otra cosa que la decadencia del hombre registrada a partir de las vanguardias.

La elección equívoca de las obras literarias acarrea un sobajamiento de la palabra y de la apreciación estética, y por consecuencia, una manera disforme de la educación. A este tipo de "producto" no se le puede llamar arte. Bien argumenta José María Abascal que "El arte es inmutable, el arte no sufre, ni se corrompe. Quien se transtorna y prostituye es el hombre". (1968, pág. 7).

Lo anterior provoca cuestionamientos sobre qué es la Literatura y cómo debe ser su enseñanza. No se pretende ubicarla en la cúspide de la educación, pero sí señalar sus aportaciones, porque si bien es cierto que no es la primera ni la última materia de la lista, es básica en la formación del estudiante.

La primera pregunta obligada sería ¿qué es la literatura? "Literatura propiamente se llama al arte que realiza la belleza por medio de la palabra hablada o escrita" (Juan Rey, 1986. Pág. 9). La lengua le da un carácter distintivo al hombre con relación a los seres irracionales. Y qué mejor que la palabra exaltada a través de la belleza.

La Literatura es un arte plural que permite relacionar hechos históricos, tendencias filosóficas y corrientes artísticas; transmitir valores y apreciar la belleza; desarrollar hábitos lectores y habilidades verbales, de análisis y síntesis, y fomentar la creatividad. Estas son sólo algunas de las bondades que proporciona la literatura. Conlleva el sentir de los pueblos y la búsqueda de su identidad, la individualidad de los autores que representa la imagen polifacética de su entorno y su momento.

No debemos perder de vista que la parte crucial de la enseñanza de la Literatura es la lectura de las obras, su interpretación y el desarrollo de la apreciación estética. Cuando el alumno aprende a manejar las formas del lenguaje denotativo y connotativo logra interpretar cualquier tipo de texto que se le presente, desarrolla la lógica aplicable a cualquier materia y a cualquier aspecto de su vida.

Como se menciona en líneas anteriores, muchos son los equívocos en torno a la forma de dictar esta asignatura. Para lograr los objetivos es necesario erradicar algunas ideas erróneas y prácticas arraigadas que se tienen sobre la Literatura: • No es un registro de hechos históricos inconexos del sentir humano.

• No es una cronografía de autores y de títulos de obras.

• No es la enseñanza de la ortografía, la gramática y la redacción. Ciertamente la literatura coadyuva para desarrollar estas habilidades, pero no representan su esencia.

• No es una materia fácil o de "relleno" que se imparte en el horario más incómodo para cederle el lugar de honor a las ciencias exactas.

• No es una materia "comodín" que puede impartir cualquier maestro.

• No es un simple antología.

• No es un cúmulo de apuntes dictados por el profesor. La Literatura es parte de lo anterior, pero nada de lo anterior por separado.

Después de abordar la Literatura desde el punto de vista de "lo que no es", es necesario señalar algunas ideas que puedan coadyuvar en su enseñanza:

• Realice un repaso sobre análisis y síntesis, géneros literarios y su estructura, lenguaje figurado y preceptiva literaria. Estos aspectos se estudian en materias anteriores.

• Proporcione al alumno un contexto sociocultural de los autores y de la obras. Puede hacerlo de forma expositiva o a través de investigaciones.

• Realice comentarios en clase, narre hechos amenos y curiosos en torno al contexto histórico y a los autores.

• Explique las tendencias artísticas predominantes en la época del autor. El alumno puede escuchar música, apreciar la pintura y la escultura, leer fragmentos, etc. que representen el momento histórico.

•Proporcione la biografía del autor, pero no como un listado de datos, sino a través de un análisis que le permita al alumno relacionar la vida del autor con su obra, sus tendencias políticas, artísticas, filosóficas y religiosas. También es importante mencionar a los escritores contemporáneos al autor en estudio.

• Los primeros análisis se deben realizar siempre en el salón de clase con la guía del profesor.

• Para aquellas obras que resulten complejas explique el argumento al alumno (omitiendo el final) y asigne trabajos en que la importancia sea localizar algunos elementos, por ejemplo en la literatura latina y griega podría investigarse el significado de los términos mitológicos que aparecen en la obra.

• Especifique muy bien los elementos que desea que el alumno localice en la obra y proporcione ejemplos claros de cada uno de estos elementos.

• El análisis se realiza desde cinco aspectos: a) De los personajes. b) Estilo de la narración. c) Del argumento. d) Del lenguaje literario. e) Del trasfondo político, artístico, filosófico, religioso y social. f) Del reflejo de la vida del autor en su obra. g) Valores. h) Trascendencia de la obra.

• Acostumbre al alumno a tener un diccionario a la mano siempre que se lee y a buscar los vocablos que desconozca.

• Enseñe al alumno a "traducir" y apreciar el lenguaje literario y a distinguir lo relevante de lo superfluo, lo real de lo fantástico, lo objetivo de lo subjetivo, lo denotativo de lo connotativo.

• Ayúdelo a encontrar los mensajes y las intenciones del autor.

• Las obras de difícil comprensión son para el aula y la de fácil comprensión para trabajos extraclase.

• Aumente el grado de complejidad en los trabajos de forma paulatina.

• Agregue elementos a su clase, tales como música, grabaciones de poesía o fragmentos de obras, documentales que ayuden a reforzar el contexto histórico y artístico, lectura en voz alta, dramatizaciones, concursos de declamación, poesía coral, trabajos conclusivos en equipo, debates sobre los contenidos de

• Permita que el alumno compare la problemática planteada en las obras con la realidad actual. Por ejemplo, la tragedia griega y el teatro de William Shakespeare tienen una riqueza de caracteres y enseñanzas morales que se pueden trasladar a nuestra realidad.

• Ayude al alumno a reflexionar y a concluir sobre las lecturas.

• Haga cada clase memorable. Cada grupo tiene particularidades que representan un grado más de exigencia para adaptar la enseñanza sin perder de vista lo esencial. El ingenio del profesor, la iniciativa y el amor por el arte le llevarán a encontrar los elementos creativos y romper con las falsas ideas acerca de la Literatura.

Artículo publicado en la revista Academia de la UAG

   
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